La quinta entrega de esta colección gira en torno al segundo largometraje de Juanma Bajo Ulloa. Un filme donde su director, un autodidacta que ha realizado cortometrajes desde que contaba con 13 años, fue también productor, y hubo de hipotecar su casa para poder financiar la película.
"La madre muerta", además de poseer una cuidadísima dirección de arte -se diseñaron y construyeron casi todos los escenarios-, cuenta con la arriesgada, pero también acertada, decisión de haber sido rodada en Scope, un formato que ha quedado un tanto relegado en la cinematografía actual, logrando transmitir así la atmósfera gótica buscada por su director.
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